jueves, 8 de abril de 2010

Nota en El Vernáculo





2 comentarios:

  1. Tati, chicos, gracias por la onda, acá les dejo la nota en palabras, así no tienen que poner el link y eso, buenísimo que les haya gustado, un abrazo!


    Decir que La Estazion es otra de las tantas bandas de reggae que deambulan por la amplia escena nacional sería apelar a una categorización vacía. Significaría obviar una compleja red de elementos que hacen de esta banda un caso particular. Supondría, también, desestimar una identidad construida en el tiempo. Con música.

    Por eso, su primer disco oficial, Escaleras al suelo, es una prueba fundamental de la mixtura que caracteriza al sonido de la banda. Pero, además, es una muestra de su oficio compositivo a la hora de abordar distintos géneros -a la manera de The Clash- desde las estructuras del reggae, el ska y el punk entendido en sentido amplio.

    Así, entre melodías reposadas (“Escaleras al Suelo”, “Lágrimas de Esperanza”) y estribillos contundentes (“La Cruz”, “Embarasonzo”), se despliegan interesantes pasajes instrumentales en los que se destaca la ductilidad del violín y la solidez de la banda para conformar una estructura en la que cada integrante resulta
    imprescindible.

    El resultado es un disco que rompe decididamente con la monotonía a partir de un vaivén de climas y sensaciones. Y en esto, es fundamental la fluidez con la que se desarrollan las canciones y el lugar que cada una de ellas ocupa en un conjunto heterogéneo pero coherente. Todo en función de una obra concebida como una unidad íntegra y acabada.

    Gracias a esto, Escaleras al suelo logra ser muestra más que contundente de la mezcla de matices que componen el sonido de La Estazion. En poco menos de una hora, brinda un repaso por el horizonte estético del grupo y lo confirma como un proyecto consolidado en una búsqueda propia. Una búsqueda que parece no tener fin.

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